Se estima que 1,800 millones de jóvenes en todo el mundo compiten por 300 millones de empleos. Este problema se agudiza en América Latina, especialmente en Guatemala, Honduras y El Salvador, donde casi un tercio de los 16 millones de personas menores de 24 años están desempleados.1 Cuando los jóvenes encuentran trabajo, 6 de cada 10 empleos no tienen beneficios. Y a pesar de la recuperación general del empleo después de la crisis financiera de 2008, el desempleo entre los jóvenes salvadoreños sigue siendo más alto que el período anterior a la crisis.2
Los programas de fuerza laboral son una prioridad para combatir el desempleo juvenil. Para lograr el éxito, es fundamental comprender la efectividad de una intervención, así como los costos, los beneficios y el retorno sobre la inversión (RI). Sin embargo, en América Latina, los investigadores encontraron solo tres estudios (publicados hace más de una década) que demostraron un RI de los programas de fuerza laboral juvenil en 5–12 años.
METODOLOGÍA
Basándose en más de una década de experiencia en la implementación de proyectos de jóvenes en Centroamérica, Catholic Relief Services (CRS) contrató a la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) para analizar los costos reales para lograr resultados clave, beneficios y el tiempo que toma obtener un retorno de la inversión.
El estudio compara tres versiones del modelo de Jóvenes Constructores que CRS implementó en cuatro países centroamericanos (Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua) entre 2016–2018, con un estudio de seguimiento en El Salvador en 2019. Una adaptación del exitoso programa juvenil que comenzó en Harlem en la década de los setenta, Jóvenes Constructores es un programa integral de capacitación en habilidades para la vida y el trabajo que incluye servicio comunitario y una opción técnica.
